Déjalo para mañana

Es cierto que dicen “No dejes para mañana lo que puedes hacer hoy”, como una clara propuesta a favor de que seamos efectivos en nuestras tareas, pero cuando comenzamos a querer hacer cosas que es preferible dejar para mañana, comenzamos a vivir en un circulo de afán.

No estoy en contra de la procastinación (el hábito de dejar todo para mañana), al contrario, creo que si hay algo que te causa ruido mental y puedes resolverlo hoy mismo, es mejor hacerlo y seguir adelante, que arrastrar una angustia permanente por cosas que no hemos cerrado. Sin embargo, cuando comenzamos a tomar la costumbre de pensar en las cosas de mañana, que no pudimos resolver hoy, es preferible entonces decir ¡déjalo para mañana!. Hace unos días hablaba con una amiga y compañera de trabajo, sobre un problema que había en un sistema. Mi amiga Lucía evidentemente agotada de estar todo el día pensando en el problema, y no conseguir una solución. Me pidió que la ayudara a evaluar el problema a conseguir una solución. Luego de explicarme la situación y conversar sobre posibles soluciones, le pregunté si era necesario tener resuelto el problema hoy mismo, a lo que ella me respondió que no. Mi respuesta inmediata fue, “te veo cansada, ¿por qué no lo dejas mejor para mañana?”.

Si aprendes a manejar correctamente las prioridades, tendrás como líder la ventaja de poder otorgar a tu equipo las necesidades correctas en el momento correcto. Tus seguidores agradecerán que no los estás cargando de afán y verán en tí a una persona que se preocupa por su tiempo. La vida moderna, siendo tan extremadamente competitiva, nos hace creer que parar un momento y atender las cosas con serenidad es símbolo de ineficiencia, lo cual es absolutamente falso. Mi amiga sabía muy bien lo que le decía. Al parar por un momento, su mente iba a poder despejarse del problema, y al retomarlo, resolvería el problema con mayor rapidez. Lo sabe, porque es una disciplina que tenemos en el trabajo, y la cual nos ha dado frutos en la mayoría de las ocasiones. Creo particularmente, que esta fórmula me ha ayudado mucho a dejar de vivir tan preocupado por cosas que aún no han pasado.

Básicamente, me he concentrado en: 

  1. Manejar las prioridades. Si puedes saber que necesitas resolver hoy, entonces preocúpate por las cosas de hoy. Como un amigo me dice “Una cosa a la vez”.
  2. Anticípa. Si tienes la actividad involucra a otra persona, es mejor anticiparle a la persona que hoy no la tendrás lista. Si eres una persona puntual, la otra persona comprenderá completamente y podrá esperar. Importante, una vez que establezcas el cambio, cumple con la fecha que estableciste.
  3. Confía en Dios. Jesús decía que cada día tiene su propio afán, y si las aves que solo se preocupan de que comer, y aun así tienen todo, ¿cuánto más no tendremos nosotros siendo sus hijos?.

Así que cuando sientas que estas afanado por cosas que sabes que no podrás resolver hoy, no te preocupes más, organízate y simplemente, ¡Déjalo para mañana!.

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