El poder de llamar a la gente por su nombre

Algo que es clave en las relaciones personales, sobre todo al momento de conocer a una persona, es llamarla por su nombre. Desarrollar la habilidad de recordar el nombre de las personas, puede brindarte poderosos beneficios al momento de querer generar influencia en ellas.

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Comprendí el poder de llamar a la gente por su nombre hace algunos años. Comencé como ejercicio a aprenderme los nombres de las personas que acababa de conocer y me sorprendió la forma en que la gente presta mucha más atención a lo que dices cuando mencionas su nombre por primera vez.

Tal vez sea por el hecho de sentir que eres importante para esa persona o por un asunto inconciente,  aprender su nombre representa una señal de cortesía, empatía y simpatía, que permite que desarrolles relaciones personales de forma mucho más efectivas.

Conozco personas que acostumbran decir que tienen muy mala memoria con los nombres, conocen personas y pueden llegar a pasar tiempo compartiendo con ellas y con todo y eso no aprender su nombre.  Algunas personas creen que ignorar el nombre de alguien, las hace poner en una posición de superioridad. Otras creen que solamente es importante memorizar el nombre de las personas que les interesa. Lo cierto es que aprender el nombre de alguien es principalmente un hábito, por lo que aprenderlo o no aprenderlo, reflejará tarde o temprano la percepción que tienes hacia ella.

Al momento de conocer a una persona, la mejor forma de aprender su nombre es:

1. Escucha bien el nombre. Aprende inclusive como se escribe. No tengas pena en preguntar la primera vez, varias veces su nombre, hasta que comprendas bien como se llama.

2. Repíte su nombre hasta que lo memorices. Si es el primer encuentro, repíte su nombre cada vez que te dirijas a esa persona. Pregúntale si esta mencionándolo correctamente y deja que te corrija en caso que te hayas equivocado.

3. Mira a la persona a la cara. Intenta memorizar y asociar el nombre de la persona con su rostro. Los seres humanos asociamos más rápido mediante imágenes, por lo que si aprender a asociar el nombre con una cara, cuando la veas, es muy probable que recuerdes su nombre.

4. Escríbelo. Si el nombre se te dificulta, anótalo para que puedas tener una referencia el día que la vuelvas a ver. Puedes pedir su teléfono y anotarlo en tu agenda, por lo que podrás consultarlo en caso que lo necesites.

Aprender el nombre de las otras personas hará sentir al otro que le importas. No hay frase que le importe más a una persona que su propio nombre,  por lo que si aprendes a usar esa simple palabra con poder, habrás adelantado un camino en la comunicación e influencia hacia ella.

¿Se te hace fácil aprender el nombre de otras personas? ¿Utilizas algún recurso para recordar su nombre?

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