MIGUEL AGUERO

Storytelling: el arma secreta de la comunicación

Los seres humanos somos amantes de las historias. Desde la infancia, los padres le cuentan historias a sus hijos para dormir o cautivarlos. Las grandes corporaciones de comunicación también comprenden el poder de las historias, hasta el punto que viven de la producción de universos de historias entrelazadas, como pasa con el universo de Star Wars o Marvel.

Imagen Cortesía TED

Siendo el storytelling (o la narración de historias) tan poderoso, ¿Por qué no se le dá la importancia que merece en la comunicación personal? ¿Por qué los cursos de liderazgo o comunicación no te enseñan el poder del storytelling?

Algo curioso que me ocurrió recientemente es que descubrí que toda mi vida he tenido una gran pasión por el storytelling. Siempre me ha gustado el cine, la radio, la televisión y la comunicación en general, pero cuando tiene el componente de una historia bien contada me cautiva de forma increíble.

Aprender a desarrollar la capacidad de contar historias, permite que la comunicación sea mucho más efectiva, ya que es la forma más natural en la que los seres humanos hemos aprendido a transmitir conocimiento de unos a otros. Mi amigo Jaime Creixems en un artículo que escribió hace un tiempo y que compartí en el blog (Dos puntos claves para crear grandes experiencias) señala a dos grandes storytellers: Steve Jobs y Walt Disney. Ciertamente ambos tenían la capacidad de utilizar la narrativa para mostrarte productos o ideas de forma única y esto se convirtió en un diferenciador importante para sus carreras.

Ahora bien, ¿Qué hace falta para contar una buena historia? ¿Puede cualquier persona hacerlo o está reservado a unos cuantos talentosos? Lo que yo he descubierto y estoy poniendo en práctica es que el buen storytelling es algo que se aprende con práctica. Sin embargo, hay unos elementos básicos que son importantes conocer al momento de contar una buena historia:

  1. El ambiente. Toda buena historia comienza mostrándote el ambiente en el que se desenvuelven los hechos. Lugar, época, relaciones, todos estos elementos sirven para presentar donde ocurre la historia.
  2. El protagonista. Toda historia tiene un protagonista. Es la persona con la que inmediatamente la audiencia o el consumidor se identifica. Por lo general, se presenta al protagonista en su estado natural y cómo algunos elementos dentro de la historia lo mueven hacia “algo” trascendental.
  3. El conflicto. ¿Recuerdas cuando alguien improvisa una historia para niños? al principio habla del protagonista, el ambiente y llega un momento en la historia que el narrador dice “… y entonces…” esto, es el conflicto. Es aquello que saca al protagonista de su estado natural y lo enfrenta a desafíos, que lo hacen diferente al resto de los personajes.
  4. El desenlace. Es el punto en el que el protagonista triunfa y sale victorioso, el típico “…y vivieron felices…” que ayuda a mostrar a un protagonista que pese a las dificultades, logra salir adelante.

Hay muchos más elementos, pero he encontrado en esta sencilla fórmula un guión para intentar representar cualquier elemento comunicacional que teniendo estos elementos, pueda facilitar el entendimiento a los receptores de la idea.

Contar historias es fascinante. Con práctica y creatividad, se puede aprender a contar historias fantásticas y atractivas que permitan cautivar a otros.

¿Te animas a contar una historia? Aquí puedes leer una mía